La alegoría de la oruga

mariposa_oruga

Si yo fuera un poeta renacentista me describiera a mi mismo en este preciso momento como una mariposa, si, como una mariposa. Pero como soy dominicano, no soy poeta y el arte termino de renacer y comenzó a agonizar hace mucho tiempo,  debo decir que me veo como un mariposo, un muy masculino y áspero mariposo. Pero no me veo como un mariposo por el aleteo del bello insecto ni la fragilidad de su integra belleza, lo digo porque me considero mas como una oruga, una casi insignificante oruga cuyo capullo no le permite renacer, realizarme, no me veo ahora mismo como una mariposa para ser exactos, me veo y siento como una oruga cuya capsula oculta su verdadero esplendor. Como si algo me detuviera, como si no me permite crecer.

Que gusano mas feo tienes en las manos Charly – << No es un gusano es una oruga>> ah! en ese caso,  que oruga mas bonita.

Sin duda alguna este es uno de esos post que casi nadie entiende, y/o mal interpretan, pero gracias a Dios no me interesa que sea entendido ni interpretado. Y esa es la verdadera esencia de porque sigo escribiendo, por el hecho de saber que habrá por lo menos alguien que lograra entenderlo. Pero en fin, la única pregunta que ronda en mi mente es si el cambio se que aproxima será para bien o para mal. Como ser humano el temor es parte del drama diario de la existencia, pero no puedo permitir que me detenga. Ya no.

5 comentarios en “La alegoría de la oruga

  1. los cambios son dolorosos y muchas veces traumaticos..

    poca gente sabe q la mariposas antes de ser bella y hermosas como dices son guzanos……

    arriesgateee y hazlooooo nada se pierde con intentarlo.

  2. Creo que todos somos orugas. A unos nos toma más tiempo que otros convertirnos en mariposas, y otros nunca dejan de ser oruga.

    Yo personalmente siento que me convierto poco a poco en mariposa mientras más cosas me revela Dios sobre mi misma y sobre El. Es el único momento donde puedo ser yo misma y descubrir lo que yo ni sabia que tenia.

    Se siente bien, no?

  3. Alguna vez yo tambien fui una oruga y luego mariposa. Apesar de ello me sentia como una mariposa encadena la cual aletiaba y aletiaba para lograr liberarse y volar. Y volé… y evolucioné y me convertí en hada y en dos segundos, regresé de nuevo a mi capullo, para ser de nuevo oruga.
    La belleza de renacer y evolucionar conlleva asperezas, duras pruebas, sueños imposibles y posibles al mismo tiempo que nos dan pánico.
    Cuando nos vemos como un feo gusano por fuera es mas dificil darnos cuenta (y que se den cuenta) que realmente somos una bella oruga y que dentro de nuestro pequeño y apretado capullo ya tenemos alas, prestas a una salida para asi volar.
    La llevas en tu espalda, en tu corazón y en cada uno de mis colores. Cierra los ojos y vuela… tu ya sabes como.

    Te extraño y necesito.

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