Luces, risas, y sombras.

Disco

Años después se despertó, miró la hora pero el reloj estaba sin baterías, o algo parecido,  porque fue en ese instante que se dio cuenta que estaba detenido el en tiempo, a las tres y quince minutos, lo que no supo es de que día,  si del día anterior o del la noche que sobre el se levantaba. Miro la tenue luz de su ventana y no pudo distinguir si la noche empezaba o era un día más.

–        estará amaneciendo o es un y frío atardecer?-

Se pregunto mientras se levantaba de la cama. Caminaba lento, como el que no puede con el peso de su alma, como cuando una persona solo respira por espasmos involuntarios, vivo, pero sin vida, caminado, pero sin saber para donde va.

El teléfono sonaba cuando el agua mojaba su cuerpo mientras el contemplaba distraído sus pies. Salio del baño y contesto la llamada, era solo una fulana, una de esas que en el día nunca las  recordaba y no eran más que un olor en la piel que desaparecía con el contacto de otra la noche siguiente. Quedo de verla en poco tiempo para ir a algún lugar. Un lugar extraño pero familiar al mismo tiempo, un lugar donde las penas se convierten en risas y el amor en miradas lujuriosas. Donde la vida se vive noche por noche y donde lo único importante es pasarla bien rodeado de desconocidos que se hacen llamar amigos. Se sentó a la mesa y en poco tiempo el alcohol que aun no terminaba de salir de cuerpo lo aturdió con solo el vapor que desprende la caña fermentada.  La música hacia vibrar sus órganos internos, tanto que le trastornaba los latidos de su casi dormido corazón, y fue justo en ese instante que  llego a la triste conclusión de que aun estaba vivo. Se levanto de la mesa y tomo la mando de la mujer que en la tarde lo había llamado, sin caer bien en cuenta de quien era ni porque lo trataba como si el le perteneciera caminaron como por el aire en medio de la gente, la oscuridad y la música, saludaba a todos sus conocidos alrededor de las mesas y ellos lo hacían como si el perteneciera también a ese lugar que por mas que lo intentaba reconocer le parecía sacado de una  calida, silenciosa y fría pesadilla.

La música se hizo mas presente en sus sentidos y la lujuria despertó el deseo de expresar algo parecido al amor de la única forma que el conocía. La tomo entre sus manos en medio de la noche, adormecido por ruido que taladro su mente y se dejo llevar por el ritmo y de pronto se encontró bailando en medio de la nada, como en una danza solitaria con la oscuridad.

Las personas reían en su más sincera forma de llorar y otros lloraban porque era la única forma de vivir. Pero todos estaban el la misma sala. Juntos sin estár unidos, lejos de todo y  cerca de nada. La miraba mientras ella con sensuales movimientos  distraía sus sentidos, pero el dolor que colgaba de su alma era más grande que el deseo por sentir algo en medio de tanto ruido y ese desagradable olor a vida muerta que desprende al gente cuando no sabe porque vive y esperar la muerte en la manera mas sensata de vivir.

Se dejo llevar por su mente y con los ojos cerrados vio la imagen de su madre en medio del desierto. Triste y llorando estaba ella en su  único recuerdo del pasado que no se diferenciaba mucho con la realidad de su presente. Mientras la gente bailaba el la buscaba en el  silencio de su mente, con el vació de su existencia, en medio de la risa y del sudor,  se dejaba llevar por esa desconocida que le resultaba mas extraña mientras mas la miraba frente a el con una mirada de lujuria que en ese instante  no entendía. La música callo y en el segundo que duro la luz encendida y la música apagada el se volvió a sentar en su silla con la mano de la extraña entre las suyas. Todos lo miraron reír y el miraba a todos mientras se volvía a dar un trago del alcohol que adormecía rápidamente sus pensamientos. Pero lo que nadie sabia  es que mientras todos lo veían feliz el recordaba su pedregoso despertar entre el vació de una noche interminable y el triste recuerdo de una madre que no conoció y que murió sin darle a el tiempo de decirle un te amo. Y sin que nunca se lo dijera ella a el tampoco. Miro su copa vacía y entre sus dedos un cigarrillo, la oscuridad que ya volvía y la música que una ves mas lo despertaba, mientras el en su interior sonreía al darse cuenta que nadie había notado que su camisa no estaba mojada de sudor, sino de lagrimas.

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