El estante casi perfecto.

Me aleje de todo, me senté frente a una playa en una tarde cualquiera, cuando todo se unió a un solo sentido y las confusiones de la vida me devolvieron la realidad de saber y encontrarme después de tanto pensar lo contrario de nuevo solo, sentado frente a un paisaje contemplando el horizonte, ajeno a la vida, desprendido del mundo e inmerso en el futuro imaginado inocentemente un mejor mañana y olvidado un tormentoso pasado, buceando de nuevo en el hilo de la vida a ver si encuentra en la inmensidad de su universo interior una razón que le de una migaja de paz, porque me fue arrebatada al chocar con la realidad de saber que una vez mas estaba en desacuerdo con mi existencia.

Hoy no quiero ver que nadie me hable, no quiero yo hablar con nadie tampoco, me quiero quedar callado, solo y tan vació como me siento, sin que nadie me pregunte como estoy ni que como me siento, sin que nadie me vea en silencio cuando me arropo con el viento y me duermo arrullado por la soledad. Cerré mis ojos para abrir mi alma, escuchar el amor y poder imaginar libremente el color de la libertad que ahora no siento.

Puse mis cargas en cada lugar, en una habitación muy bonita ordenada y limpia descubrí mis cosas y me puse a mirar sorprendido, como quien ha descubierto súbitamente un gran secreto, note que estaban puestas y ordenadas todas las cosas que yo no cargaba desde hacia mucho tiempo, mire con cuidado y hay estaban, juntos, los no muy buenos ni puros sentimientos.

En un estante de metal oscuro y frió habían puesto mis temores, estaban encadenamos al armazón y los sostenían con fuerzas como si quisieran evitar que por alguna razón se cayeran al suelo, los robaran o como si tuvieran vida propia y pudieran escapar entrando en mis sueños.

En una esquina había una caja de piedra que sin necesidad de candado estaba sellada por todos lados, la mire y vi que en ella estaban metidas mis mentiras para que no hicieran daño nunca más, y no las vuelva a ver de nuevo.

La lujuria se movía en los estantes, la guardaron pero se escapaba cada momento, la veía en todos lados, a veces desaparecía por momentos, pero cuando menos lo imaginaba me sorprendía en los lugares mas inesperados, en una mirada que se guardo en mi mente, en una sonrisa picara donde no pensé que podía estar la encuentro. La mire frente a frente y observe entonces que no estaba libre, estaba encadena a una robusto estante cubierto con una cortina de domino propio en el rincón de la verdad oculta en el centro de mis pensamientos.

Metida en una gaveta estaban metidas la envidia, la avaricia y la maldad.

Busque por todos lados y habían estantes vacíos, observe que aunque la mayoría de mis cargas estaban bajo llave en aquella habitación yo aun cargaba algo de lo que no me había podido despojar ni por un momento. Mire mis pies, me vi cansado, triste, hasta cierto punto desconcertado por ver aquella realidad, todas mis cargas frente a mi y yo aun con una encima sin podérmela despegar como si fuera parte de mi cuerpo.

Me senté en medio de la sala y no dije nada porque no podía hablar, pero que podía decir yo después de todo.

Mire los estantes, observe mis cargas, la puse en medio de la sala camine y me dispuse a buscarle un lugar para dejarla hay para siempre, había un estante de cristal, frágil y delicado y por un instante pensé en dejarla en ese, pero después vi que era muy sensible, estaría sin duda en un hermoso lugar mi carga, pero con el tiempo no iba a poder soportar el peso y se iba a quebrar. Vi una caja de madera, no era precisamente la más bonita, pero al mirarla descubrí detalles hermosos que me robaron el aliento, pero en su interior estaba ocupado, y no podía guardas dos cosas al mismo tiempo.

Por un instante decidí no buscar mas y dejarla caer en el suelo, pero después pensé que porque dejarla hay si no es donde la quiero dejar ¿porque no seguir buscando? sin desesperarme. Recordé que había pasado ya por eso muchas veces antes, pero no le di importancia a mis pensamientos y me concentre en encontrar el lugar donde dejaría mi carga de nuevo.

Vi muchos estantes, unos eran feos, para ser sincero, otros eran hasta cierto punto demasiado simples para dejarle encima tanto peso, pero quería hacerlo pronto por tanto dolor me causaba en la espalda, pero no había encontrado un lugar para dejar y sentir que esta segura mi carga. La que cargaba solo, sin la ayuda de nadie mas. Pero había otros demasiado hermosos para dejarla, dude que su belleza le diera fuerza, creí que tanta hermosura que robaba realidad.

Vi cada lugar y hay estaban mis errores colgados por todos lados, como ordenados por alguien mas que me conocía incluso mas que yo a mi mismo, mis pecados bajo llave y mis temores encerrados sumergidos en la realidad. Pero no veía un lugar en esa habitación donde dejar mi carga mas pesada, miraba a todos lados, llore, pedí al eco que tragaba los sonidos de aquel palacio ayuda, busque alguien que me ayudara. Implorando pedí una respuesta de que quien no veía, pero que todos mis secretos en sus manos llevo a ese lugar, y como pude comencé a balbucear diciendo:

He visto aquí en este palacio toda mi vida ordenada, todo limpio, cuidadosamente colocado, cada cosa en su lugar.

Un lugar oscuro para los pecados, cadenas para los recuerdos que me hacen mal, vi las mentiras entre rejas y la maldad engavetada con la envidia y la falsedad, veo los secretos colgados a la luz de todos, frente a la mirada de quien los quiera ver.

Pero no se donde colocar esta.

Porque si esta todo como lo veo en este templo, tan ordenado y bajo control, ¿porque me roba la paz, tener aun pendiente en mi espalda el costal en donde guardo el peso de los sentimientos? En este aun tengo como míos al amor y la esperanza.

Solo están estas dos cosas, amor y esperanza, ligadas a ellas mis anhelos, mis deseos de un mejor mañana y la poca inocencia que tengo dentro, no hay nada mas ya que saque de el todo lo que me lleve al sufrimiento. Pero esta carga, la que tengo encima de mí a mi mismo, donde la pongo. Por favor alguien que me ayude, y me diga en que lugar puedo guardarla o en manos de quien lo dejo?

Si ya todo en el interior de este santuario esta ordenado, encadenaste los sentimientos malos, echaste al mar los pecados y al olvido mis desenfrenos, por favor dime que hago, como ordeno yo mismo estos, hazlo tu por mi o muéstrame en manos de quien dejo los sentimientos buenos.

4 comentarios en “El estante casi perfecto.

  1. En realidad no tengo palabras que puedan expresar lo que siento, y es que este post es tan perfecto, que no hay mas que decir. Estas lucido victor, cada vez mas leo y leo y considero mas la idea que debias publicar tus escritos a lo mejor en un boceto de libro, o en otro lugar que haya mas trafico de lectores. Es bien injusto pensar que estas divinas letras estan solo a exclisividad de un poco de lectores. Eres un angel, has hecho que mi dia de hoy sea de total reflexion. Que lindo poder tener a alguien como en mi vida, que orgullo contarme entre las personas que tu piensas. y perdona pero lo voy a imprimir y a compartir con todo el mundo en la oficina y entre mis amigos, es que hoy nadie puede perderse el placer de tener estas letras entre sus mano. un beso mi niño hermoso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s