Entre el vació de mi alma y la luz de un amanecer.

La tristeza que invadía mi corazón y me debilitaba la vida, me llevo a sentir un dolor que hasta entornes desconocía y a sentarme solo en la madrugada frente a una playa desierta. la luz del sol en el amanecer que tanto espere deslumbro mi alma y tranquilizo mi espíritu, el silencio de su voz trajo consigo una respuesta a mis preguntas, tan tierna y firme como la primera vez que la vi, y comencé a entender solo entonces mi sufrimiento.

El vació que sentía y las ansias que inexplicablemente corrompían mi alma en las noches de insomnio cuando buscaba las respuestas al vació en mis sueños, descubrí que lo que me agobiaba no era una carga, y pude sorprendido descubrir que no era más que el deseo agobiante de ver y escuchar directamente de la boca las palabras de quien me había estado guiando en este mi camino, pero que por un instante se alejo, soltó solo por un pequeño segundo mi mano y me dijo:

– Ve y ten por seguro que aunque no me veas o no me sientas a tu lado,  yo siempre estare contigo.

Mis pasos se detuvieron y la sorpresa deslumbro mis ojos al descubrir en mi interior un nuevo ser que gritaba a voces la presencia de quien sin darme cuanta se había convertido en el centro de mi vida, y en la fuerza que día a día hacia latir mi corazón, clame con toda mi alma y mis lagrimas aun humedecen mis ojos, y corren como ríos por dentro de mi corazón, porque con toda mi vida frente a EL, y temblorosas mis piernas, pedí desde lo mas profundo de mi alma llorando como un niño cuando espera la mano protectora de su padre, que volviera conmigo.

Me incline ante EL, y busque tu mirada, clame que vengas y tomes de nuevo mis manos, para seguir caminado seguro este camino delante de tu presencia y teniéndote Jesús a mi lado como compañero y siempre conmigo, el silencio de mi alma revelo los pensamientos de aquel por quien hoy sufro en su dolor y con quien rió su alegría al sentir lo que su corazón siente y sonreír por que al fin soy completamente feliz al sentirme seguro de saber que ya puedo verme a mi mismo libre y que tengo a Dios como amigo .

Me puede ver como un niño de nuevo en aquel día cuando me dijiste, ahora duerme tranquilo hijo mió porque ahora estas en mis manos, vi que si, que me habías soltado, pero no para que este solo, sino para ahora ser un hombre en tu nombre y que comience a verme a mi mismo como tu me vez, que es como un valiente soldado, pero al que tratas como a un niño.

Gracias Jesús porque sin las heridas de tus manos no me hubiera sido esto posible, para ti la gloria, y para mí tu perdón, mi alma te alaba, mi corazón te da las gracias.

3 comentarios en “Entre el vació de mi alma y la luz de un amanecer.

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