Soledad, silencio, una sonrisa y libertad.

Padre, me has condenado a la libertad, libertad que me ata, libertad de la cual no pudo negar ni de la cual no me puedo sentir libre, porque me es imposible de ella escapar, antes de conocer mis cadenas ya me habías mostrado libertad, y sin decirme me dijiste, y sin saberlo me enseñaste a ciegamente temer y con cuidado respetar.

Porque se que en el silencio de ocultos sentimientos, si, los recuerdo, aquellos que lentamente contaminaban mis pensamientos y que iban perdiéndome en un laberinto impenetrable por mis miedos y en la oscuridad de mis mas profundos y escondidos sufrimientos, fue a tientas encontré tu sonrisa, me tropecé con tu mirada y encontré en mis manos tus palabras, palabras que sin escuchar por mis oídos aturdieron mi alma, por eso es que ahora te pido vuelvas a mis pensamientos penetrar, y conmigo en el silencio volver a hablar y volverme a condenar libremente con tu hermosa libertad. Libertad que antes tenia y ahora tengo mas, esa que aunque no lo sabia a mi lado siempre has estado estuviste y ahora se que estas.

Padre, en mi silencio escucho tu mirada, y veo tus palabras como rompen la oscuridad y te siento aunque no te veo, pero de que a mi lado estas tengo total seguridad, no te alejes y de mi lado, no te vallas nunca mas, aunque el sonido de mi alma y los pecados me hagan callar. No te alejes de mi lado, no lo vuelvas a intentar, ni de tu tierna libertad me vuelvas a desamparar, condéname a la libertad de conocerte, libre de estar lejos y una vez más implorar por tu amorosa y condenada libertad.

Gracias padre, por amarme, gracias por entenderme, y en el silencio hablarme y con el tiempo demostrarme tu poder y lo mucho que me quieres, y quien soy para ti, y quien tu realmente eres. Gracias por dejarme solo y en la soledad saber que siempre estas. Quiero nunca mas dejar de verte, o tu sonrisa volverme a olvidar, gracias por ser quien eres encontrarme y condenarme a tu amorosa libertad.


Es en el anochecer de mi alma, y en el crepusculo de mis razonamientos cuando en mi solencio ma has hablado y en la osuridad donde te he vuelto a enontrar, es en ella donde te he visto en mis sueños y de donde despues de darme vida me das la libertad, libertad que me atormenta porque es por ella que vuelvo a pecar, y me hundo en la silencio donde vas y me devuelves la paz, aliento, amor y una condenada y amorosa libertad.

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El silecio que escuche me dijo.

Termino de empezar.

3 comentarios en “Soledad, silencio, una sonrisa y libertad.

  1. El amor de nuestro Padre es tan fuerte que nos irradia con su luz una paz y tranquilidad indescriptible y nos permite visualizar a través de él esa libertad que sin duda nos ataca a seguirle amando.

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