Mirando al cielo…

Pero cuando ya no tenia mas fuerzas para soportar el dolor, el mal trato, la debilidad y la tristeza, con hambre y desconsuelo vio las manos de sus opresores y ya no les tuvo miedo, miro la palidez de sus de sus captores e impotente solo pudo cerrar los ojos y pedir desde lo mas profundo de su alma, al cielo que se apiade de su pueblo, que incline hacia el sus manos y los libere del dolor que hasta entonces estaban presos.

En medio de lamentos que estremecían el alba, llantos que maltrataban la paz de aquel sembradío de tan blanco algodón, que contrastaba con la negrura del odio, y el rojo de la sangre por mucho tiempo derramada y que tan sufriente esclavitud evidenciaba.

Entre quejidos y maldiciones, miro a sus hermanos llamar la muerte, la que hacia su sangre estaba ciega y a sus lamentos sorda, por mas que la deseaban sus lagrimas ni por respuesta de sus lastimosas suplicas les llegaba. Almas en penas, vidas sin mejor futuro que la forzada servidumbre, y la obligada obediencia que como peste consumía sus cuerpos con latigazos de repudio en cada trago de amargura, en cada suspiro de dolor.

Con sus manos ensangrentadas, y su espalda en carne viva, sus pies llenos de llagas y sus rodillas temblorosas, cerro sus ojos y miro la luz que en su interior resplandecía, tragó sus lagrimas y a su alma los recuerdos la llevaron a los momentos mas tiernos de su infancia, los días de felices de su niñez, por las alegrías de su adorada África, recordó cuando su abuelo lo tomo en sus brazos, beso tiernamente su frente y le dijo: Hijo mió, recuerda mirar siempre hacia arriba y en los momentos de dolor nunca dejes de contemplar y pedir fuerzas al cielo, y aun con los ojos llenos de lagrimas contempla lo único, y de esto debes estar siempre seguro, es mas grande que tu.

 

Adaptación personal. Raíces, Alex Haley.

 

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4 comentarios en “Mirando al cielo…

  1. Este escrito me deshizo. No hay nada como sentir la protección de Dios cuando ya las fuerzas y las ganas de continuar se han agotado, cuando estamos cayendo en la tristeza y no sabemos como levantarnos aún sin caer profundo. La miseria humana no esta en el hambre sino en los opresores de estas.

    Un abrazo mi querido Víctor, mi corazón se ha ablandado más de lo normal. Mil cariños para ti.

    Pd: es una maravilla leerte.

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