El samurai

 

 

Todos hemos escuchado alguna vez una de esas historias en las que es imposible identificar la fuente original de la misma, ya que el mensaje por una u otra razón ha ido viniendo de boca en boca o alguna otra fuente, esta historia que les voy a contar es de esas que inician así: yo no lo vi, pero se que paso, le paso al amigo del amigo de mi primo.

Es corta y simple, pero a mi me parece interesante, sobre todo porque siempre he creído que somos nosotros los culpables de nuestras vidas buenas y de las malas, somos los arquitectos de nuestro destino, no creo que el destino este ya preescrito desde antes de nuestros nacimientos, si se que hay personas cuyas vidas están enfocadas en la maldad y nunca ni por coincidencia se deciden a hacer algo bueno, pero también hay personas buenas que por alguna razón muchas veces hacen cosas malas, dependiendo de que lado te inclines en la balanza puedes ser una persona de bien o una persona de mal, nadie es tan, tan, malo pero tampoco nadie es tan tan, pero tan bueno, el asunto es equilibrio personal, determinación de vida, y fuerza de voluntad, y claro alguna que otra ayudita de Dios para poder llegar a el por medio de nuestro señor Jesús Cristo enteros al final de nuestras vidas, sean cuales sean los caminos que tomamos en ella.

Mi tío me contó que leyó en la sección de opinión del periódico Listin Diario, en la columna escrita por Yaki Nuñez en la que hablaba de un maestro y un guerrero samurai.

Un día un samurai de muy alto rango militar se acerco a un anciano maestro con una pregunta simple pero que a el le había causado mucha ansiedad conocer su respuesta, y no la había encontrado hasta entonces, saluda al anciano maestro y este ni lo mira, solo lo saluda pero no levanta la mirada, el samurai le pregunta; Maestro me gustaría saber que es la gloria o paraíso divino, donde solo van las almas nobles y puras, y que es el infierno, lugar donde van las almas malignas y perversas. El maestro en tono rudo y áspero le contesta de muy mala forma.

Vete, no me gusta hablar con gente ignorantes como tu.

Esto mientras seguía ocupado haciendo eso que aparentemente tenia mas importancia que la presencia de tan distinguido guerrero, el samurai se molesta y con cara de furia y mirada de odio desenvaina su espada y la acerca rápidamente al cuello de sabio y le dice;

sabes que podría matarte por esa respuesta, no tienes ni la mínima idea de con quien estas hablando antiguo maestro?

El anciano le contesta;

Has conocido el infierno.

El samurai respira suavemente, se calma y inclina la cabeza ante el sabio y vuelva a guardar su espada, el anciano levanta su mirada y ve los ojos de samurai por primera vez y le dice;

-Acabas de conocer el cielo.

 

 

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